El más terrorifico de los susurros.




domingo, 17 de marzo de 2013

Y entonces, entonces nos aterrará mañana.

No sé en qué momento todo esto se volvió así, en qué instante se decidió darle este color, cuando esto se hizo tan complicado. Supongo que nací complicado. Y supongo que el mundo antes era un lugar mejor, con más secretos, hasta que tu y yo llegamos a él. Destripamos esquinas, e hicimos mapas de todos los sueños y, si aún nos quedaba alguna duda, usábamos Google para terminar de reventar el misterio.

Ahora no podemos vivir nuestro desquicie particular en privado, con nuestro arte; ahora estamos expuestos, sin descanso  Ahora nacemos ya exhaustos a causa de los sonidos del infierno, ya etiquetados, y con el corazón envasado al vacío. 

Sin cabida a la vacilación, ayer el mundo estaba mucho mejor, más amarillo; ayer podríamos haber vivido todo en secreto, y ahora, simple y llanamente, dejamos arder con ese fuego porque nadie es capaz a prendernos después de... Nos consumiremos; hasta ese día en el que uno de los dos al fin diga en alto al mundo: "Cualquier tiempo pasado fue mejor".

Pero, a pesar de todo esto, seguimos encontrando belleza en el infierno, seguimos sorprendiendo a la belleza hasta en las axilas más violentas.



miércoles, 13 de marzo de 2013

De vuelta en la ciudad




El titular era bien claro, explícitamente exacto y tremendamente revelador: “Tienes la cena congelada en la nevera, llegaré tarde”. Abrió la nevera, mientras, la luz iluminaba su pálida tez, blanca como la nieve. Allí estaba la manzana. De repente se sentía sola.

(...)

Cuando él llego a casa, se la encontró en la cocina. Allí estaba congelada, inmóvil, incluso parecía estar mirándole con cierta gracia... aquello si era verdadero amor.


sábado, 9 de marzo de 2013

/k/

Sacrificios; siempre pensamos que un sacrificio conlleva pérdidas. No quiero pensar que la vida son todo sacrificios, ni tampoco entregarme a una vida de electroencefalograma plano, pero, ¿es necesario que cada día se un sacrificio?¿Hace falta que yo viva perdido en este mundo?



Vivo condenado por la rabia, sacrifico los días de sol espléndido, se los doy a la rabia, que los muerda, que los zarandee entre babas, que les escupa, que los estruje, que los deje sin sentido, que los acabe convirtiendo en días de lluvia, que yo seguiré sin paraguas.

Me desgasto con el día a día en ese espacio extraño, entre rabia y sacrificio, al sur del mañana, en la zona del padecimiento continuo.

Llorar; siempre penamos que es lo que se hace en la ducha. Lágrimas; siempre pensamos que se tienen que quedar relegadas al papel.

"Hay un lugar en el corazón que nunca se llenará, un vacío que está siempre presente. Hay un lugar en el corazón que nunca se llenará y esperamos... esperamos en ese vacío"

jueves, 31 de enero de 2013

2008

¿Qué es lo que queda de alguien como yo cuando le quitan el desquicie?¿Miradas perdidas y babeos sobre la almohada?¿Qué se supone que pasa en el momento en el que dejas de desear montar a caballo y de  hendir el aire con el brazo?

En mi cabeza suenan violines... pero se diluyen en este tecno y se mezclan con alcohol. Nos tienen prohibido querer, y es que cuando deseábamos amar no nos dimos cuenta de lo que hacíamos. No hemos sido conscientes de todos los cielos que hemos hecho arder. 

Quemamos el querer, al amor, deflagrados los corazones ahora todo es más salvaje. Fuera perdidos, lejos de ese ruido, en la calle, solos a escondidas en aquel parque, buscando casi a tientas algo que prender con aquellas cerillas...



Huimos dando vueltas y vueltas en este salón de baile de finales del siglo XIX, tú, aquí, yo, sin querer queriendo, allí contigo. Y empieza... Desliza un brazo sobre el otro, y este vuela sobre otro, sobre la persona que tenemos delante, olvidándonos de todo, escuchando violines y flautas. Nos desesperamos en este antiguo teatro, un suave desliz, un brazo, levanta la mano, ya tiene el brazo ahí, esquiva ese brazo pero el izquierdo ya está esperando otra vez a la mano que egoísta busca desaparecer, anhela aquella libertad, ese aire...

El frenesí llega a su fin, y una mujer que susurra en ruso palabras que ni tu ni yo entendemos parece querer explicarnos que tenemos recordar, es cierto, ¡debemos recordarlo!

Hay que recordar que, ahora en esta selva, tenemos prohibido querer, por salvajes. Quizás algún día cambie, igual cuando los ángeles no usen mangueras que se nutran de alcohol para buscar soluciones a nuestros pasados. Puede, quizás, tal vez, a partir de entonces.

lunes, 7 de enero de 2013

Valientes el que vale

Me duelen estas mañanas calientes en la ducha, con el suelo frío, calderas viejas que se encargan de regar viejas ambiciones. El sol brilla, ni una nube, brilla y brilla, se refleja en las baldosas blancas de la calle, duele en los ojos, brilla pero no calienta. El tiempo tropieza en estos días, no sabe muy bien cuando es de día, cuando es de noche, si ya es hoy o si aun es ayer, ¿quizás ya estamos en mañana?



Invierno que duele, pero no hiela; que resquebraja  pero solo eso, se limita a desgastar, sin llegar a rasgar ni quebrar nada de lo que ya vive aquí conmigo. No tiene huevos, manda cojones, ¡ven y tiéntame los sueños!¡Desmorona mis pretextos!¡Despieza mis ideales!¡Sé valiente!¡Destiérrame al círculo polar!

jueves, 13 de diciembre de 2012

E... ¿io?



Es curiosa la forma en la que nos enredamos en la excusa de que estamos madurando para responder a las cosas no tan simples que el día a día nos va trayendo a orillas de cada anochecer. Vamos, reconoce que tú también te has refugiado bajo la capucha de aquella sudadera, buscando así huir de la mirada de tantos cientos de miles de estrellas en esas noches de verano en las que la vida comenzaba con sus primeros pedaleos.

Nos cuenta entender que debemos disfrutar de los pequeños detalles, con dieciséis años nadie lo entiende, ni con diecisiete, menos con dieciocho; estoy esperando a que llegue ese momento en el que sienta cada grano de arena bajo la planta de mis pies, en el que el romper de las olas se convierta en nana, ese día en el que olor a sal deje extasiado mi cuerpo, y me relaje, me deje coger esa corriente de aire, ir alto, y cambiar la perspectiva. Quiero lograr comprender esto, pero a la vez lo dejo de lado, me invento mil historias para intentar olvidar.

Me resisto a subir, quizás por miedo a encontrarme con una caída que carezca de final, pero aún así, aunque lo evite, lo evitable no se convierte en imposible, y me acaba encontrando, me obligarán a subir a pesar de que sea más tarde que temprano. Pero, hasta entonces, ¿quién diablos se suponía que era yo?

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Encuéntrame

Yo no prometo nada, por eso yo vivo, como así... Por eso miro así, respiro así, porque vivo con un terror insospechable a la muerte, vivo sabiendo que el que quizás muera mañana es una certeza, una realidad.

Una vida sin promesas, con terrores nocturnos, y sin embargo no me voy a quejar, porque esa misma me da prismas dodecaédricos para transformar esas realidades cada vez que salgo a la calle, nada tiene que ver el niño pálido que besa el frío cristal de la ventana desde un sexto piso, con el loco salvaje que llega al asfalto y sabe que los corazones se arrancan a mordiscos y se curan a caricias.

Ahora ya es tarde, hace tiempo que un no sé qué se hospedó en mi casa, que la locura azotó mi habitación. Aquí ya solo se puede entrar por la alcantarilla.


Así soy ahora, y no voy a repetir eso que ya os han contado, cuentos sobre arterias de neón que en la noche encandilan las miradas, y pijamas con transparencias que arrastran a mundos no tan lejanos*. Simplemente voy a gritar, hoy salgo a contar estrellas, cuando haya acabado, volveré a casa.

*¿A la cueva de tus pensamientos?... ¿Y después qué?¿Desayunar tus remordimientos y recostarme sobre tus...?¿Tendré que destrozarte la pena?