Improvisar. No saber que hacer. No saber como vivir, simplemente, acompañado de la certeza de que no todo deriva de la constante imperfección de pensar, no todo consiste en encontrar la perfección a través de incoherencias o cosas que estén de más ni tampoco en la nada.
Siempre he creído que, la purpurina, es lo único capaz en este mundo de parar el tiempo, de desentrañar los misterios que tienen esos momentos en los que se puede escuchar la lluvia caer o donde escuchas la música de los cascos en estéreo mientras llueve. Siempre purpurina y agua, como recortes de libretas de cuando se es niño y lágrimas, como ser y estar, pero no parecer y siempre llegando a caer. Un continuo repiqueteo de tambores que, sin querer, recuerda la distancia al igual que una lluvia que, inconscientemente, llena todo de purpurina.
El más terrorifico de los susurros.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
lunes, 12 de septiembre de 2011
...desearía que el mundo me omitiera.
Poder evitar tener que matricularme para poder esquivar el tener miedo cuando pienso en la distancia y en el tiempo, y no pensar en ti, y a continuación sacar como conclusion directa las vocales de tu nombre. Evitar arrepentirme.
Porque siempre que digo que es la ultima vez y que todo va a cambiar, pero el cambio nunca llega, y yo espero, y me reitero de que la certeza del cambio es una constante que une nuestras dos visiones de la vida, y pienso: "Joder, el cambio es ella", pero yo huyo de ella, y de la tentación de acercarme hasta su casa y gritarle en susurros al oído esas palabras que tantos sentimientos desatan, ironías que se desdibujan en su espalda y se convierten en mis vicios. Porque cada pedacito de ti es droga y cada pedacito de mi es policía curioso que no puede evitar probar la mercancía incautada.
Porque con cada nuevo paso que doy resbalo hacia un esbozo de tu sonrisa y ello me lleva a levantar cabeza y mirar al cielo es lo peor porque pienso en aviones que nos podrían llevar a islas omitidas por el mundo y a las que con tanta envidia ametrallo y donde tantas palabras podría fusilar y destruir para crearlas nuevas para ti y evitar así que se vean con las bragas bajadas día y noche, y noche profunda también.
Porque me empacho de ti como un niño pequeño de gominolas y ,a veces, desearía poder vomitarte, pero sin embargo sigo en mi empacho. Que huyo de las insinuaciones de todo el mundo mundial por ti, porque, ¡Dios! Con mi je t'adore solo te da para atarte los zapatos...
Pero me he quedado en un posible, en que necesito un cambio, no mas rotuladores de colores con los que escribirte mi nombre en la planta del pie para que vayas donde vayas me lleves contigo. Que, vale, podéis tener razón, con qué derecho lo digo si solo le he dado un abrazo en todo mi vida y me limito a escuchar su voz, y no puede escribirle mas de mil palabras. Soy arracional por ella, verdad, que no sé hablarle, quizás. Pero que exploro cada esquina de su mirada, que me dejo llevar por el compás que marca el aire al salir por su boca y el de su lengua chocando contra el paladar. Que si por ella fuera, me teñiría de rubio platino y, aunque no te lo haya dicho, odio el rubio platino.
Que soplo por verte y sueño con que el mundo me omita para ir contigo, para verte, para oírte.
Porque siempre que digo que es la ultima vez y que todo va a cambiar, pero el cambio nunca llega, y yo espero, y me reitero de que la certeza del cambio es una constante que une nuestras dos visiones de la vida, y pienso: "Joder, el cambio es ella", pero yo huyo de ella, y de la tentación de acercarme hasta su casa y gritarle en susurros al oído esas palabras que tantos sentimientos desatan, ironías que se desdibujan en su espalda y se convierten en mis vicios. Porque cada pedacito de ti es droga y cada pedacito de mi es policía curioso que no puede evitar probar la mercancía incautada.
Porque con cada nuevo paso que doy resbalo hacia un esbozo de tu sonrisa y ello me lleva a levantar cabeza y mirar al cielo es lo peor porque pienso en aviones que nos podrían llevar a islas omitidas por el mundo y a las que con tanta envidia ametrallo y donde tantas palabras podría fusilar y destruir para crearlas nuevas para ti y evitar así que se vean con las bragas bajadas día y noche, y noche profunda también.
Porque me empacho de ti como un niño pequeño de gominolas y ,a veces, desearía poder vomitarte, pero sin embargo sigo en mi empacho. Que huyo de las insinuaciones de todo el mundo mundial por ti, porque, ¡Dios! Con mi je t'adore solo te da para atarte los zapatos...
Pero me he quedado en un posible, en que necesito un cambio, no mas rotuladores de colores con los que escribirte mi nombre en la planta del pie para que vayas donde vayas me lleves contigo. Que, vale, podéis tener razón, con qué derecho lo digo si solo le he dado un abrazo en todo mi vida y me limito a escuchar su voz, y no puede escribirle mas de mil palabras. Soy arracional por ella, verdad, que no sé hablarle, quizás. Pero que exploro cada esquina de su mirada, que me dejo llevar por el compás que marca el aire al salir por su boca y el de su lengua chocando contra el paladar. Que si por ella fuera, me teñiría de rubio platino y, aunque no te lo haya dicho, odio el rubio platino.
miércoles, 10 de agosto de 2011
Yulai
Julio se ha quedado en silencio, sin palabras, con su voz que mastica sensaciones y con palabras pegadas al paladar, y con los sudores, y con la sensación de arder, con calor abrasador entre miradas que se sostienen en plazas con bancos vacíos. Gritos desde el cielo que parecen discutir el color de las toallas y gritos desde las toallas que hablan sobre las fomras de las nubes. Frases cortas que respetan decisiones absurdas, caladas de tu boca que estallan como fuegos artificiales en mi cabeza y noticias nada frescas sobre que puede que ya no seamos los mismos que hace un par de años, que a lo mejor estamos creciendo porque, qué quieres que te diga, yo no he olvidado a mis padres y creo que tengo barba.
Plastilina y cristales que se funden en recuerdos de todo lo que podríamos haber sido sino fueramos tu y yo y que son un adelanto de que todo lo dulce es amargo y de que lo salado tambien puede ser amargo y que las penas son amargas y que tus besos no son tan dulces y mis manos siempre se mancharan de rotulador por tí y por tus letras.
Un Julio que, silencioso, lo ha hablado todo, lo ha explicado todo, ha expuesto todas las posibilidades y, al final, nos ha demostrado que quizás lo único en común es una letra. Un Julio de take me home que ha pasado sin pena y sin euforia ha archivarse en un historial de vida que algún día se descalificara como secreto de estado.
viernes, 5 de agosto de 2011
Huecos (vacíos)
La historia que nos concierne aqui hoy, entre mirada y mirada, se basa en recovecos que la historia nos ha dejado a ti y a mi, en lunes que dijiste que serían locos, y en fotos en mitad de la madrugada. Recovecos de historias cargadas que, apuntan, y están dispuestas a disparar recuerdos, a ese retazo en el que tus palabras fluían y tu voz rompía límites y me demostraste que nunca llegaría ese momento en el que sea tan tan feliz. Disparos, 23 para ser exacto. Ahora estoy a las 8:37 de la mañana en mitad de un parque, sentando en un banco que probablemente tenga mas años que yo, y el sol se resquebraja entre las hojas, y mis ojos son un colador de pensamientos.
Y en mi cabeza no hay tambores ni pianos, ni letras que dejar escapar, hay (vacíos) que ocupan los huecos que había reservado para tí. Y corro, pero no consigo escapar, y es que no sé caminar, huyo de espejismos que me recuerdan mi voz gritando y esquivando coches y subiendo un puente para que se giren todas las cabezas hacia ese chorro de voz, y que tú, hagas amago de sentirte especial.
Pero la frontera entre siempre o jamás sigue trazada entre tú y yo, como respirar un humo que huele a ti y destroza los pulmones, esa frontera que, no se rompe, al parecer, y que deja huecos (vacíos) y que... Ya no sé dénde empiezo ni dónde acabo, porque tu eres yo, y yo soy tú, y tu tienes cachitos de mí, los de esos huecos que, según comenta mi vecina de pupitre, se han quedado vacíos.
Y en mi cabeza no hay tambores ni pianos, ni letras que dejar escapar, hay (vacíos) que ocupan los huecos que había reservado para tí. Y corro, pero no consigo escapar, y es que no sé caminar, huyo de espejismos que me recuerdan mi voz gritando y esquivando coches y subiendo un puente para que se giren todas las cabezas hacia ese chorro de voz, y que tú, hagas amago de sentirte especial.
Pero la frontera entre siempre o jamás sigue trazada entre tú y yo, como respirar un humo que huele a ti y destroza los pulmones, esa frontera que, no se rompe, al parecer, y que deja huecos (vacíos) y que... Ya no sé dénde empiezo ni dónde acabo, porque tu eres yo, y yo soy tú, y tu tienes cachitos de mí, los de esos huecos que, según comenta mi vecina de pupitre, se han quedado vacíos.
jueves, 30 de junio de 2011
Dreamcatcher
Te recuerdo. Con cada canción, con cada palabra, con cada leve titubeo de la puerta contra el marco de la pared, con el sonido del violín del vecino del cuarto, con cada mirada hacia el cielo, con cada sonrisa, con cada helado, con cada momento de insomnio, con cada mañana sin dormir.
Te recuerdo y eso que han pasado los días, y eso que han pasado cosas, y eso que han pasado horas, y eso que no estás ya en la habitación de al lado, ni en la pantalla del ordenador…
He soñado días y noches con aprender a tocar el piano solo para ti igual que tecleo como un niño con el alma descosida porque no encuentra su manta de dormir y, en parte, me siento culpable. Porque he soñado, y no estoy ahí, contigo, porque cada nuevo balanceo de cabeza no me lleva a un cruce de miradas, porque yo, cobarde, he agachado la cabeza y me he emborrachado de ti hasta tal punto en el que el resto del mundo me da igual, porque veo doble lo que antes era triple, y solo siento si padezco. Porque antes me conformaba con un chocar de copas y, ahora, necesito la botella.
Que son tantas cosas, y me tengo que conformar con ver, que es.. como unos puntos suspensivos que cuelgan de unas comillas, sin acabar, que es irreal. Porque ahora, en el momento exacto de salir a la calle, solo puedo pensar en cazar sueños, en cazar tus sueños.
Primer día

viernes, 24 de junio de 2011
HOLAVERANO
Hoy… Hoy se supone que es una de esas noches mágicas, en las que los sueños se cumplen. He pasado esta noche unas cuantas veces ya, unas en un porche de una cutre cabaña, con una botella de litro de fanta, otro año con una garrafa, otro durmiendo, y otro quemando pensamientos, ideas, palabras…
Este año he decidido, que me la paso en un teatro. Y, aquí estoy, en la segunda planta, en la sexta fila, bebiendo de la música. Pero, aunque el ballet de hoy es terriblemente visceral, profundo, digno de un esteta, no me llena. Busco una mirada cuatro filas adelante, pero no la encuentro, busco unos ojos en los que perderme, y estoy a oscuras.
Puede que no haya sido la mejor idea haber venido a un teatro sin unos ojos en los que derretirme así que, si no tengo ojos que me derritan, saldré a la calle, mejor aún iré a casa, a mi ventana, a quemar.
A quemar todas las pesadillas que tengo desde que no me dan las buenas noches, porque la vida, aunque no es monótona sin ti, se limita a descubrimientos como aprender a encender el cigarro con la tostadora o a utilizar dos pares de cordones en cada playero.
Parece que la mejor forma de empezar el verano es quemando, pero no sé que quemar, no sé el por qué… Bueno sí. Porque te quiero.
Este año he decidido, que me la paso en un teatro. Y, aquí estoy, en la segunda planta, en la sexta fila, bebiendo de la música. Pero, aunque el ballet de hoy es terriblemente visceral, profundo, digno de un esteta, no me llena. Busco una mirada cuatro filas adelante, pero no la encuentro, busco unos ojos en los que perderme, y estoy a oscuras.
Puede que no haya sido la mejor idea haber venido a un teatro sin unos ojos en los que derretirme así que, si no tengo ojos que me derritan, saldré a la calle, mejor aún iré a casa, a mi ventana, a quemar.
A quemar todas las pesadillas que tengo desde que no me dan las buenas noches, porque la vida, aunque no es monótona sin ti, se limita a descubrimientos como aprender a encender el cigarro con la tostadora o a utilizar dos pares de cordones en cada playero.
Parece que la mejor forma de empezar el verano es quemando, pero no sé que quemar, no sé el por qué… Bueno sí. Porque te quiero.
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