El más terrorifico de los susurros.
miércoles, 24 de julio de 2013
lisbon
Adoro moldear el devenir con la materia del sueño, esos momentos en los que tu cuerpo se hace pesado, donde la gravedad que se ejerce sobre él se cuadriplica, cuando la mandíbula te pesa, no puedes cerrar la boca y comienzas a babear sin querer... cuando con los ojos calientes no queda otra más que dejar deslizarse a los párpados sobre el cristalino. Dejarse abandonado al runrun de la espuma del mar.
miércoles, 19 de junio de 2013
jamor (fecha de consumo preferente: 05/07/2013)
Si no me conoces en formato susurro, no me digas que no. Es así de fácil y de sencillo. No puedes inventarme, y después renegar de descubrirme, no está bien, no es justo, ¿qué hago yo ahora? No puedes coger y despedirte sin más de mi, no puedes, no te dejo. No me dejes esperando como un jilipollas.
No.
Yo ahora me tengo que quedar aquí, recordando recuerdos que nunca ocurrieron, quizás por imprecisos... por salvajes... por cobardes... por mí. Yo no te pido que resquebrajes cielo y tierra por una oportunidad, solo te pido que te demores en mí y que dejes correr el tiempo, una tarde, un banco, una copa en un bar de una playa desconocida, o dos... que por un momento seamos simples. Que vuelvas; vuelve.
martes, 28 de mayo de 2013
28/05/2013
Yo no sé qué es la muerte. Pero hay un poema que
dice que morirse son muchas cosas a la vez: para los niños el primer fin del
mundo, para los muebles escaleras, golpes, cargas y descargas, para las paredes
cuadrados claros con forma de cuadros descolgados… Pero hoy, es también
descafeinados a punto de evaporarse, un helicóptero en el que, de momento, no
volaremos, audífonos que con su exceso de volumen son capaces de cubrir los
silencios más incómodos, es eso que ella no ve porque está cocinando pero
nosotros sí y con lo que sonríes, es rellenar el plato porque este chiquillo no
come nada, así que se suba todos los días… Es cierto, morirse son muchas cosas
a la vez.
Hoy es una de esas partidas en una de esas mesas en
las que nadie quiere estar, porque duele, porque resquema, porque desagarra,
incluso aterroriza, porque se resquebrajan pasiones y sentimientos... pero ya
se habían repartido las cartas, no hay marcha atrás. En esta partida de tute,
no habrá revancha posible, cierto, en este tute, tú te vas, y yo me quedo.
Supongo que habrás ganado, como siempre, y esta vez será una verdad, una gran
verdad con la que por fin te marchas y yo me quedo aquí, ignorante, ignorando,
pero aun con todo ello, sé que dentro de un par de días esta tristeza se
disolverá y estaré alegre, porque el tute era tu juego.
Recuerdo el ademán que hiciste con la mano para
despedirte la última vez que subí a verte, recuerdo el “hasta luego guapo”, y
cómo tú y yo hablamos sobre a dónde irnos de vacaciones, y recuerdo oírte
decir: “Todo lo que vosotros hagáis me parece bien”, y recuerdo…
Te quiero. Hay que decirlo más a menudo: te quiero.
Y hay que saber también, que nunca es tarde para decir te quiero, ya sea a papá
o a mamá, a mi hermano, a mi tía, a alguien vivo o a alguien ya muerto.
Últimamente parece que los te quieros se escapan, pero es solo apariencia.
Tengo dieciocho años, y de las pocas cosas que he conseguido aprender de este
mundo es que la gente ama de dos en dos para odiar de mil en mil, pero no todo
el mundo, mi abuelo no.
Mi abuelo tenía un don, y hasta hoy no me había dado
cuenta de cuál era ese don: él era capaz de reunir a la gente y hacer que todo
fuese uno, que las cosas fluyesen, ahí residía su grandeza. Esa era la esencia
de mi abuelo, y no sé si él lo sabía, pero, gracias por ser así.
Y hoy les cuento el secreto que leí en su mirada la
última vez que estuvimos juntos: en su interior residía una nueva costumbre,
seguir naciendo. Hoy, así, mi abuelo acaba de nacer de nuevo en todos los
corazones que laten y palpitan bajo este techo, gracias.
Abuelito, Papá, Vicente… nada más que decir que
hasta la próxima mirada, y que te quiero, y que gracias.
lunes, 22 de abril de 2013
¿así?
Dios, como queman las heridas de las madrugadas de los domingos. ¡Basura! Eso es lo que me queda ahora, un montón de mierda, cientos de verdades que quizás yo no haya dicho por solo saber mentir. Genial. Me empieza a dar asco todo esto de la autodestrucción, y de tú por un lado y yo por el otro.¿Egoísta?
Sí.
¿Pero de veras esto es necesario? No lo entiendo, de verdad, no lo puedo llegar a entender. Y es que, dios, como queman las heridas de las madrugadas de los domingos. Me dejas naufragando en esta nada inmensa, con el alma desnuda, y toda la basura de los rincones más oscuros colocando mi cuerpo. Si consiguiese serenarme, tal vez todo sería más fácil, carreteras de un solo sentido, rectas, bien delineadas, sin pendiente, si nada.
¡DIOS JODER! Como, quema estar así, y como duelen las heridas que se abren las madrugadas de los domingos, como joden; como retuercen los corazones; como revientan los puntos de las cicatrices...
Yo ya he dicho: "lo siento", y eso es mucho y todo, no me queda nada mas. Y después de dejarme diseccionar, me quedo en t... Me quedo en nada. Me quedo como estaba, disolviéndome en aire cotidiano, víctima de mis crímenes perfectos, contaminado.
Empiezo a pensar que quizás la culpa no sea mía, que debería revolcarme en esas bolsas mías que siempre acaban aireando una vez al año. No sé que cojones está pasando, pero yo no pertenezco a aquí.
Sí.
¿Pero de veras esto es necesario? No lo entiendo, de verdad, no lo puedo llegar a entender. Y es que, dios, como queman las heridas de las madrugadas de los domingos. Me dejas naufragando en esta nada inmensa, con el alma desnuda, y toda la basura de los rincones más oscuros colocando mi cuerpo. Si consiguiese serenarme, tal vez todo sería más fácil, carreteras de un solo sentido, rectas, bien delineadas, sin pendiente, si nada.
¡DIOS JODER! Como, quema estar así, y como duelen las heridas que se abren las madrugadas de los domingos, como joden; como retuercen los corazones; como revientan los puntos de las cicatrices...
Yo ya he dicho: "lo siento", y eso es mucho y todo, no me queda nada mas. Y después de dejarme diseccionar, me quedo en t... Me quedo en nada. Me quedo como estaba, disolviéndome en aire cotidiano, víctima de mis crímenes perfectos, contaminado.
Empiezo a pensar que quizás la culpa no sea mía, que debería revolcarme en esas bolsas mías que siempre acaban aireando una vez al año. No sé que cojones está pasando, pero yo no pertenezco a aquí.
domingo, 21 de abril de 2013
desnudos integrales
A veces, cuando estoy solo, dejo caer las cosas contra el suelo, que caigan por su propio peso e imagino que impactan sobre... que caen encima de mí, que me golpean a mi. Y es que a veces, me encuentro solo confuso, en habitaciones negras, sombras negras, arboles oscuros, en paisajes con hombres negros y entonces, solo entonces, me imagino corriendo debajo de lluvias torrenciales. Pero es todo imaginación.
Yo sigo en la habitación negra, y loco no, deshecho, espero muerto en vida a que alguien me diga que se supone que debo hacer, debatiéndome entre cientos de pares de líneas de acción contrarias, en suspensión dentro de un minutero, arañándome los brazos con manos imperceptibles, rasgado, sonriendo...
... y como duele sonreír.
jueves, 18 de abril de 2013
II Concurso de Blogs de promoción del español y la cultura en español
Aquí os dejo un enlace para que votéis al blog en esta nueva edición del concurso, esperemos la suerte sonría en esta ocasión y podamos conseguir el curso que hay de premio... El blog se encuentra inscrito en la categoría de "Mejor blog joven", bajo el nombre de Nunca cumpliré los 50.
¡MUCHAS GRACIAS!
http://www.concursoblog.es/vota_tu_blog&order=fech_down
domingo, 14 de abril de 2013
Cuando es de día en Valparaíso, es de noche en el Mar del Norte.
Hoy entiendo mejor mi pecado, y es que ya he aprendido a odiar mejor. Ya he llegado a la conclusión de que a través de tus ojos no se pueden reciclar emociones, he comprendido que nada volverá a ser igual. Ahora ya sé como es aquello de que el tiempo pasa, y que el tiempo es oro, y que el tiempo .. el tiempo tic tac, tic tac.
Este año me ha servido para aprender a odiar bien, como se debe hacer. He aprendido a diferenciar entre sueño roto y sueño muerto, y por el camino me he encontrado mirándome en los espejos y, por fin, de una vez por todas, he entendido lo que estaba pasando todo este tiempo. He entendido que ha sido lo que ha pasado este año.
Yo estoy disecado, para eso me han servido estos meses, semanas, horas. Para vaciar, para cansarme de hacerme daño, para dejarme simple, suave, sencillo, corrupto.
Mi pecado fue no agotarme, y ahora estoy castigado a dormir hasta las once de la mañana, a no encontrar belleza, a reventar las baldosas con pasos lentos y monótonos, con tic tac, tic tac, tic... tac...
¿Y ahora? Ahora me queda esto, odiar bien, con clase, con un toque bastante elegante. Toca vivir con pecados de origen yo y con destino mi. Y eso me pasa por querer reciclarme en tus ojos, por no darme cuenta de a donde iba a desembocar esta corriente, este borbotón de sueños rotos, que sé que no están muertos muertos, solo están descosidos y aletargados, pero siguen ahí estancados, por el fondo.
Prometo desenterrarlos, pero supongo que primero tendré que esperar a que tú me entierres, porque está visto que nunca podré hacer las dos cosas al mismo tiempo. Mientras llega y deja de llegar, por favor que alguien me dé la dirección del Mar del Norte.
Este año me ha servido para aprender a odiar bien, como se debe hacer. He aprendido a diferenciar entre sueño roto y sueño muerto, y por el camino me he encontrado mirándome en los espejos y, por fin, de una vez por todas, he entendido lo que estaba pasando todo este tiempo. He entendido que ha sido lo que ha pasado este año.
Yo estoy disecado, para eso me han servido estos meses, semanas, horas. Para vaciar, para cansarme de hacerme daño, para dejarme simple, suave, sencillo, corrupto.
Mi pecado fue no agotarme, y ahora estoy castigado a dormir hasta las once de la mañana, a no encontrar belleza, a reventar las baldosas con pasos lentos y monótonos, con tic tac, tic tac, tic... tac...
¿Y ahora? Ahora me queda esto, odiar bien, con clase, con un toque bastante elegante. Toca vivir con pecados de origen yo y con destino mi. Y eso me pasa por querer reciclarme en tus ojos, por no darme cuenta de a donde iba a desembocar esta corriente, este borbotón de sueños rotos, que sé que no están muertos muertos, solo están descosidos y aletargados, pero siguen ahí estancados, por el fondo.
Prometo desenterrarlos, pero supongo que primero tendré que esperar a que tú me entierres, porque está visto que nunca podré hacer las dos cosas al mismo tiempo. Mientras llega y deja de llegar, por favor que alguien me dé la dirección del Mar del Norte.
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